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martes, 29 de marzo de 2011

Marcha a la embajada de Francia de la Juventud del PTS


El sabado 26, realizamos una movilización a la Embajada de Francia para repudiar los ataques militares de la coalición imperialista contra Libia, iniciados por el gobierno del derechista Sarkozy, por Obama y ahora por la OTAN.

Alto al bombardeo imperialista contra Libia. Por la caída revolucionaria de la dictadura de Kadafi

El 19 de marzo una coalición de potencias occidentales encabezada por Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, con el apoyo de los gobiernos proimperialistas de la Liga Árabe y la cobertura de la ONU, comenzó el ataque militar contra Libia anunciado en la resolución 1973 aprobado por el Consejo de Seguridad de la ONU. Una lluvia de bombas y misiles lanzados desde el aire y desde los barcos de guerra y submarinos estacionados en la costa mediterránea, ya han caído sobre objetivos militares de Kadafi en las cercanías de Trípoli, Bengasi y otras ciudades, aunque aún se desconocen las víctimas civiles de estos bombardeos.

Esta intervención imperialista, llamada “Odisea al amanecer”, es presentada por Estados Unidos, Francia y sus aliados como una acción “humanitaria” que tiene el supuesto objetivo de “proteger la vida de los civiles” libios. Como venimos denunciando, esta es una gran hipocresía, los mismos que hoy atacan a Kadafi y se proclaman abanderados de la “democracia”, eran los sostenes más firmes de los regímenes dictatoriales árabes, como el de Ben Ali y Mubarak, y siguen sosteniendo a sus agentes contra la movilización popular, como hace Obama con la monarquía de Bahrein y de Arabia Saudita.

Con la intervención en Libia, las potencias imperialistas buscan impedir que una eventual caída de Kadafi pueda derivar en el surgimiento de un nuevo régimen que cuestione sus intereses. Más en general, intentan ganar legitimidad apareciendo del lado de los “rebeldes” para poder intervenir más directamente y poner un límite a la oleada de levantamientos populares que viene sacudiendo a los países del Norte de África y la península arábiga y poder asegurarse "transiciones" o desvíos. Este proceso, iniciado en Túnez, se sigue extendiendo, como muestra la renovada movilización popular en Marruecos en contra de la monarquía, un régimen aliado de España, que entre otras cosas, contribuye a contener las oleadas inmigratorias hacia la UE; o como el proceso en Yemen que ha dado un salto en el intento de derribar a Saleh, uno de los principales aliados de Estados Unidos en la “guerra contra el terrorismo”.

La operación militar “Odisea al amanecer” no está exenta de contradicciones y su resultado aún es incierto. Las potencias europeas se dividieron alrededor de la intervención en Libia. El gobierno de Sarkozy, por razones de política interna, para cambiar su imagen por haber sostenido al dictador tunecino Ben Ali y, de forma más importante, por sus intereses en el Mediterráneo, decidió reconocer de manera unilateral al Consejo Nacional de Transición y fue un ferviente impulsor de la intervención militar junto con Gran Bretaña, mientras que Alemania se opuso y se abstuvo en la votación del Consejo de Seguridad de la ONU.

También se pusieron en evidencia las divisiones internas del gobierno norteamericano, expresión de la decadencia hegemónica de Estados Unidos.

En cuestión de días, el presidente Obama cambió de posición y decidió impulsar la intervención a pesar de que los jefes del Pentágono se habían pronunciado explícitamente en contra de una nueva incursión militar en otro país musulmán, teniendo en cuenta que aún Estados Unidos está comprometido en Irak y Afganistán.

Este cambio de posición se explica por una combinación de factores que van desde no dejarle a Francia el protagonismo, hasta tratar de revertir la falta de influencia norteamericana en los nuevos procesos del mundo árabe, que quedó expuesta en el reciente viaje de Hillary Clinton a Egipto, donde no logró reunirse con los sectores juveniles que fueron parte del bloque policlasista que derribó a Mubarak.

La Liga Árabe, integrada por las dictaduras y monarquías proimperialistas contra las que se están levantando las masas, apoyó la resolución y le dio una importante cobertura a la acción militar evitando que los pueblos de la región la vean como otra intervención de Estados Unidos junto a otras potencias en defensa de sus intereses o en procuración del petróleo. Pero ante la perspectiva que los bombardeos terminen causando un alto número de muertos en la población civil, han comenzado a cuestionar moderadamente el alcance de los ataques de la coalición.

Lo mismo que hacen Rusia y China que, si bien dejaron correr la intervención al no usar su poder de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, no se privan de criticar los bombardeos.

Tampoco están claros cuáles son los objetivos políticos de la intervención y si los socios de la coalición imperialista que está dirigiendo la intervención los comparten. Esto abre distintos escenarios: uno es que el objetivo se limite a lograr, después de algunos días de bombardeos, que Kadafi negocie su rendición a cambio de inmunidad y establecer un gobierno de “unidad nacional” entre los “rebeldes” y los restos del aparato kadafista; otro escenario posible, aunque más traumático, es el de una división temporaria del país entre una zona controlada por los “rebeldes” en el Este y otra bajo control de Kadafi o sus seguidores en el Oeste. Pero tampoco se puede descartar que un objetivo de “cambio de régimen” por la vía militar, si no se obtiene fácilmente, implique una escalada de la intervención imperialista, incluso con tropas terrestres, abriendo la posibilidad de una guerra de contrainsurgencia como la de Irak o Afganistán, pero en este caso frente a las costas europeas.

Estas contradicciones emergieron a la luz pública a pocos días de iniciado el ataque, con una discusión sobre quién debería seguir liderando la operación, en la que se enfrentan por un lado Estados Unidos y Gran Bretaña, partidarios de que el comando de la operación recaiga sobre la OTAN, y Francia que ha presentado reservas.

La dirección “rebelde” del Consejo Nacional de Transición libio, ante la superioridad militar de Kadafi, en lugar de apelar a la solidaridad activa de los trabajadores, los jóvenes y los sectores populares que, desde Túnez hasta Yemen y desde Senegal a Marruecos, están mostrando su heroísmo para enfrentar a sus gobiernos reaccionarios, viene solicitando desde hace semanas la intervención imperialista para frenar a Kadafi, creando ilusiones en los miles que se han levantado en Bengasi y otras ciudades de que el imperialismo puede actuar a favor de los intereses de las masas populares. Peor aún, el CNT, integrado mayormente por ex funcionarios kadafistas, sectores medios acomodados y burgueses opositores, le ha dado garantías a las distintas potencias que respetarían los negocios petroleros y las inversiones imperialistas en el país. A su vez, no ha tenido la menor política hacia los cientos de miles de obreros inmigrantes que trabajan en Libia, que son la mayoría de la población laboriosa y que han sido dejados a su suerte por uno y otro bando.

La izquierda reformista, entre ellos los Partidos Verdes de varios países europeos, el Partido Socialista y el Partido de Izquierda en Francia, entre otros, viene usando el argumento socialdemócrata de que la intervención militar de Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y sus aliados permitirá al pueblo libio obtener conquistas democráticas, para justificar su capitulación escandalosa a la intervención militar imperialista, como ya lo hicieron con argumentos “humanitarios” en la guerra de la ex Yugoslavia o en el Kosovo.

Los marxistas revolucionarios planteamos claramente que el imperialismo no interviene para que triunfe el levantamiento popular contra Kadafi, sino para tratar de imponer un gobierno títere al servicio de sus intereses, como hizo tras la invasión en Afganistán e Irak. Tampoco la salida es, como ha planteado Chávez y otros “progresistas”, subordinarse a Kadafi que no solo se ha transformado en un dictador proimperialista, sino que está embarcado en una guerra contrarrevolucionaria para aplastar el levantamiento popular que ha puesto en cuestión su dominio, como parte de los levantamientos en la región. La única salida progresiva para el pueblo libio es luchar enérgicamente tanto contra la intervención imperialista como por derrocar a la reaccionaria dictadura de Kadafi. En esta lucha los aliados del pueblo libio son los trabajadores y los sectores populares que se han levantado en el Norte de África y en los países árabes contra los regímenes dictatoriales y las monarquías proimperialistas; los trabajadores, los jóvenes y los millones de inmigrantes que en los países imperialistas pueden boicotear la política guerrerista de Sarkozy, Zapatero y compañía; y el conjunto de los explotados de todo el mundo.

Llamamos a las organizaciones obreras, estudiantiles y populares, organismos de derechos humanos y partidos de izquierda, a organizar acciones y movilizaciones para repudiar la agresión militar imperialista y en solidaridad con la lucha del pueblo libio.

Abajo la intervención militar imperialista en Libia.

Abajo Kadafi. Por un gobierno obrero y popular

martes, 15 de marzo de 2011

LA REBELION EN LIBIA: ENTRE LA GUERRA CIVIL Y EL PELIGRO DE LA INTERVENCIÓN IMPERIALISTA

A tres semanas de la insurrección en Bengasi que dio comienzo a una extendida rebelión popular contra el régimen de Kadafi, los sangrientos combates entre las fuerzas gubernamentales y la oposición han escalado abriendo un proceso de guerra civil con resultado aún incierto.

A pesar de haber perdido el control de la zona costera al este del país, Kadafi retuvo la capital, Tripoli, y gran parte del occidente, y desde allí ha lanzado una contraofensiva para recuperar las ciudades perdidas a manos de los “rebeldes”. De esta manera, busca impedir el avance de la rebelión ya sea sobre Tripoli o Sirte, su ciudad natal, o sobre zonas bajo control de clanes y tribus afines al régimen.

La ofensiva militar del régimen se ha concentrado en puertos y ciudades petroleras como Brega y Ras Lanuf, y otras posiciones estratégicas como la ciudad de Zawiya a menos de 50 km. al oeste de Tripoli.

En estos combates se enfrentan las fuerzas que permanecen leales a Kadafi, principalmente el aparato de seguridad del estado, sectores del ejército y mercenarios traídos desde países vecinos, y las milicias de la oposición compuestas por sectores del ejército que han desertado y se pasaron del lado de la rebelión, y sobre todo, por decenas de miles de jóvenes pobres y de las clases medias, de tendencias islamistas y laicas, que voluntariamente y de manera espontánea se unen a la defensa de las ciudades ante el avance de los tropas oficialistas. Según la revista The Economist sólo en Bengasi se han alistado 17.000 jóvenes, que portan desde armas automáticas y granadas tomadas en los cuarteles hasta cuchillos domésticos y que se lanzan al combate a pesar de carecer de toda experiencia militar.

La existencia de estas milicias irregulares confirma que, a pesar de sus esfuerzos iniciales, el Consejo Nacional con sede en Bengasi que actúa como gobierno provisorio de la oposición, no ha podido llevar adelante su política de desarmar a la población y disciplinar una fuerza regular dirigida por los ex oficiales del régimen. Este elemento muestra el grado de radicalidad que alcanzó la lucha contra Kadafi pero también expresa su debilidad: que la dirección política del proceso está hegemonizada por los sectores de “notables”, que incluyen las clases medias ilustradas, empresarios y los elementos que desertaron del antiguo régimen que buscan reemplazar la dictadura de Kadafi con otro régimen confiable para los intereses de las potencias imperialistas. Esto explica que miembros prominentes del gobierno provisional hayan pedido la intervención “humanitaria” de las potencias occidentales, mientras que en las calles de Bengasi y otras ciudades se rechaza todo tipo de injerencia imperialista.

Kadafi parece tener un objetivo de mínima que es mejorar su relación de fuerzas para lograr una salida negociada que le garantice que no será juzgado por sus crímenes y que tampoco se tocará la cuantiosa fortuna personal que posee. De hecho Mustafa Abdel Jalil, ex ministro de justicia de Kadafi y actual vocero del Consejo Nacional rebelde, dio a entender que la oposición estaba dispuesta a aceptar esa negociación, aunque luego fue desmentido por otros miembros del Consejo.

Pero tampoco se puede descartar que si Kadafi logra triunfos militares parciales, busque afianzarse en el territorio bajo su control y desde esa base, seguir peleando una prolongada guerra civil.

El imperialismo más cerca de utilizar la “carta humanitaria”

Usando la hipócrita excusa de evitar la “violencia” sobre la población civil, Estados Unidos y las potencias europeas están cada vez más cerca de lanzar algún tipo de intervención militar contra Libia, ya han estacionado buques de guerra en el Mediterráneo con la cobertura de la distribución de “ayuda humanitaria” y los aviones de la OTAN ya han ampliado su vigilancia para monitorear el movimiento de las tropas de Kadafi. Entre las opciones militares que abiertamente discuten los gobiernos imperialistas y sus aliados de la Liga Árabe y el Consejo de Cooperación del Golfo, que temen el levantamiento de sus propios pueblos, la que parece imponerse es el establecimiento de una zona de exclusión aérea sobre el territorio libio, o al menos sobre la costa este donde está concentrada la oposición. Otra propuesta de senadores demócratas y republicanos norteamericanos es lanzar ataques selectivos –como los bombardeos ordenados por Reagan en 1986- o armar a los rebeldes. Francia y Gran Bretaña ya han elaborado un borrador de resolución del Consejo de Seguridad de la ONU para establecer la zona de exclusión aérea. El 10 de marzo se reunirá la OTAN para evaluar las acciones militares.

Sin embargo, la decisión de intervenir militarmente en un país musulmán está provocando divisiones y tensiones. Estados Unidos, comprometido en dos guerras en Irak e Afganistán, busca legitimidad internacional para lanzar el ataque contra Kadafi. La posibilidad de que esta intervención cuente con la bendición del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas es casi nula: Rusia y China, que tienen poder de veto, se oponen tajantemente, por intereses propios, a legitimar la intervención extranjera a cualquier país.

Partidarios de la intervención consideran que no hace falta la aprobación de la ONU y ponen como ejemplo los bombardeos en Serbia en 1999 que se hicieron bajo mandato de la OTAN. Pero la OTAN tampoco tendría por ahora el consenso de sus miembros, ya que el gobierno alemán todavía no ha dado su conformidad con el plan.

El gobierno de Obama también está dividido alrededor de la conveniencia establecer la zona de exclusión aérea. El Secretario de Defensa, Robert Gates, se ha opuesto frontalmente a esta alternativa, ya que considera que el solo establecimiento de esta zona implicaría una suerte de declaración de guerra contra Libia, y debería ser impuesta con ataques aéreos en los que con seguridad habrá bajas civiles. La posición del Pentágono es que la situación en Irak y Afganistán no permite otra intervención militar garantizada por Estados Unidos.

A esto se suma que políticamente los gobiernos imperialistas no tienen confianza en los dirigentes de la oposición libia y, ante la imposibilidad de sostener una ocupación permanente, temen que grupos islamistas u hostiles a sus intereses se alcen con el poder. Como plantea R. Haass, un influyente analista de política internacional que fue asesor bajo el gobierno de Bush, “remover a Kadafi y a su entorno podría poner en movimiento una cadena de eventos en la que diferentes hombres fuertes, con el apoyo de distintas tribus asuman el poder. O podría crear una situación en la que avancen islamistas radicales. De cualquier manera, áreas significativas del país quedarían por fuera del control del gobierno, creando vacíos que pueden ser explotados por al Qaeda y grupos similares.” (Wall Street Journal, 8 de marzo de 2011).

Para los “rebeldes” libios la intervención imperialista también puede crear contradicciones, sobre todo para las organizaciones islamistas que si bien han aceptado la decisión del Consejo Nacional de solicitar la zona de exclusión, se verían obligados por su base a resistir cualquier intervención de tropas terrestres o a repudiar bombardeos aéreos que con seguridad implicarán bajas civiles. De ahí que el imperialismo está buscando el tipo de intervención que limite las consecuencias de estas contradicciones.

Ninguna injerencia imperialista

Algunas organizaciones europeas como el Partido Comunista Francés, organismos de derechos humanos y de defensa de inmigrantes, a los que se ha sumado la dirección del Nuevo Partido Anticapitalista de Francia (en este caso con oposición interna), han firmado un documento solicitando la “intervención solidaria” de los gobiernos de la Unión Europea, sin siquiera mencionar, por ejemplo, la masacre de civiles que estas potencias junto con Estados Unidos están perpetrando en Afganistán, o que hasta hace solo semanas estos mismos gobiernos eran aliados de Ben Ali, Mubarak o Kadafi, que les garantizaban sus intereses.

Contrariamente a estas posiciones, el objetivo de una eventual intervención imperialista en Libia no tiene nada que ver con razones humanitarias, sino en primer lugar con evitar que la revuelta popular contra Kadafi pueda tomar un curso que ponga en cuestión los intereses de las principales potencias, entre ellos el abastecimiento de crudo y las inversiones de grandes petroleras y eventualmente una base contra la oleada revolucionaria que sacude el mundo árabe y el norte de África. Por esto la política revolucionaria hoy debe plantear tanto la lucha por la caída revolucionaria de Kadafi junto con la oposición a cualquier tipo de intervención e injerencia imperialista.

Al contrario de la defensa de Kadafi que han planteado gobiernos como los de Chávez u Ortega, los marxistas revolucionarios del PTS hemos señalado que la rebelión libia es continuidad de las sublevaciones populares contra Ben Ali en Túnez y Mubarak en Egipto, alertando que la política de los sectores de la oposición que confían en lograr un acuerdo con el imperialismo solo puede llevar a cambiar una opresión por otra.

Tomados de conjunto, los procesos revolucionarios desatados en Tunez, Egipto y Libia han puesto de manifiesto la opresión política, social e imperialista que sufren las masas de estos países. La resolución íntegra y efectiva de estas demandas requiere de un programa que se plantee llevar al poder a la clase obrera y a las masas explotadas. Sólo esta perspectiva puede evitar las maniobras tendientes a que los cambios conseguidos con la acción de masas no alteren el dominio imperialista en la región.

martes, 8 de febrero de 2011

Viva la lucha de los trabajadores y el pueblo de Egipto


Al cierre de este artículo, el proceso revolucionario abierto en Egipto parecía entrar en una etapa decisiva. Aquí se juega la partida más importante de un conjunto de movilizaciones que abarca a numerosos países del mundo árabe, como Túnez, Jordania, Yemen, Marruecos y Argelia, donde la oposición ha anunciado la convocatoria a huelgas y movilizaciones para los próximos días.

En Egipto, el proceso de rebelión obrera y popular tuvo un nuevo hito el 1 de febrero, cuando se movilizaron entre 2 y 4 millones de personas exigiendo la renuncia del dictador Hosni Mubarak, quien dobló la apuesta anunciando que piensa permanecer en el poder hasta las elecciones presidenciales de septiembre, con la única concesión de no presentarse a otra reelección.

Esta maniobra tardía de Mubarak para mantenerse en el poder, como su anterior política de nombrar al jefe de la inteligencia militar, Omar Suleimán, como vicepresidente, parece completamente ineficaz para desmontar el proceso en curso.

El ejército, que se había presentado como “amigo” de las movilizaciones antigubernamentales, está comenzando a mostrar más claramente su juego: después del discurso de Mubarak llamó a las masas a que se “vayan a sus casas” y retomen su vida normal, ya que el gobierno había escuchado su mensaje. Más allá de que Obama salió a exigirle a Mubarak que comience inmediatamente una transición democrática, es posible que esta respuesta del dictador fue discutida no sólo con el ejército sino con el enviado especial de Washington para esta crisis, Frank Wisner, que viene interviniendo activamente para salvar al régimen egipcio.

Como era de esperar, esto fue ampliamente rechazado por quienes desde hace varios días han tomado las calles para poner fin a este régimen dictatorial.

El régimen acudió entonces a sus bandas armadas -formadas por policías y funcionarios- que montados en caballos y camellos se lanzaron este miércoles 2 con palos, cuchillos y golpes de puño contra los manifestantes para retomar la emblemática Plaza de la Liberación en el Cairo, transformada en el epicentro del proceso revolucionario que estremece al país.

Las escenas de los enfrentamientos con piedras y bombas molotov se repitieron durante toda la jornada, contrastando con el clima festivo de los días anteriores. Esta resistencia, que hasta el momento dejó un saldo de al menos cinco muertos y más de 1.500 heridos,, hizo fracasar el ataque de las bandas gubernamentales en su objetivo de poner fin a la movilización y cuando cerramos este artículo la crisis se ha profundizado.

Evidentemente, la insistencia de Mubarak de mantenerse en el poder radicalizó la situación que está llegando a un punto de inflexión, lo que está preocupando seriamente tanto a las potencias imperialistas, empezando por Estados Unidos, como a los gobiernos dictatoriales del mundo árabe, sacudidos por movilizaciones similares.

El statu quo se está volviendo insostenible: o el proceso revolucionario da un salto en su organización y sus objetivos, logra dividir al ejército, principal institución del régimen y del estado capitalista, y derriba a Mubarak, o el régimen intentará ganar tiempo, con la ayuda del ejército y el imperialismo, apostando al desgaste y a la división del movimiento (y eventualmente a la represión), para tratar de poner en marcha una transición ordenada que aleje el fantasma de la revolución.

Las variantes contrarrevolucionarias

Ante el imponente movimiento de masas, el régimen apoyado en el ejército, el imperialismo - en particular el gobierno de Obama-, y la oposición burguesa al régimen de Mubarak están buscando salidas viables para desviar el proceso y evitar que se radicalice.

Sin embargo, la resistencia de Mubarak a dejar el poder polariza la situación e incluso no puede descartarse que este busque mantenerse recurriendo a un baño de sangre, aunque esta posibilidad parece muy riesgosa y podría llevar a la división del ejército.

El ejército, que goza de cierto prestigio popular por estar relacionado con el fin de la monarquía y el ascenso del nacionalismo de Nasser a principios de la década de 1950, tomó de hecho el control de la situación y viene actuando como árbitro y principal sostén del régimen y de Mubarak, a la vez que al negarse a reprimir alimenta en las masas la ilusión de que se puede confiar en las fuerzas armadas. Esta confianza en el ejército fue un elemento clave, hasta el momento, para retrasar la radicalización del proceso.

Otro escenario es que caiga Mubarak pero se mantenga la continuidad del régimen con el vicepresidente Omar Suleimán, un estrecho aliado de Mubarak que goza de la confianza de Estados Unidos por los servicios prestados contra el pueblo palestino, junto al comandante de las fuerzas armadas, Sami Anan. Otra es que a estos personajes se sumen figuras de la oposición burguesa como el ex Director de la Agencia Internacional de Energía Atómica de la ONU, Mohamed ElBaradei, un personaje que contaría, además, con el apoyo de los Hermanos Musulmanes, una organización islamista tradicional y conservadora que es la principal fuerza de oposición a Mubarak. Este gobierno endeble sería el encargado de preparar las elecciones presidenciales.

Aunque Estados Unidos hasta ahora ha sostenido a Mubarak porque teme las consecuencias de su caída revolucionaria y no tiene una alternativa sólida y confiable, su política principal parece ser derrotar al movimiento por la vía de alguna variante de “reacción democrática”, consciente de que una respuesta represiva violenta pueda profundizar el proceso revolucionario y tener repercusiones en toda la región del Magreb que está en virtual estado de rebelión. Esta política de reacción democrática es compartida por las potencias imperialistas de la Unión Europea que ven con temor la posibilidad de que los procesos del Magreb y el Medio Oriente terminen repercutiendo en sus propios países.

Una crisis para el dominio imperialista

Por la importancia geopolítica de Egipto, su peso demográfico y su rol en el mundo árabe, la posibilidad de que una revolución obrera y popular termine con el régimen de Mubarak tendría enormes consecuencias regionales e incluso mundiales.

Egipto es uno de los principales países árabes, con una población de más de 80 millones de habitantes, un fuerte proletariado concentrado, clases medias y pobres urbanos, además de un peso político decisivo.

Desde el punto de vista económico, Egipto es clave para el transporte del petróleo. A través del Canal de Suez y del oleoducto Suez-Mediterráneo, circulan por día unos 3.000 millones de barriles de petróleo desde los países productores del Golfo hasta el Mar Mediterráneo. El temor por un eventual cierre del Canal de Suez podría hacer subir a niveles exorbitantes el precio del petróleo, que ya está registrando un aumento, con consecuencias imprevisibles para la economía mundial, no sólo poniendo en cuestión la débil recuperación de algunos países avanzados, sino el crecimiento de países emergentes como China, lo que repercutiría en el conjunto de la economía capitalista mundial.

Desde el punto de vista de los intereses geopolíticos del imperialismo norteamericano, sería un golpe que profundizaría la decadencia hegemónica de Estados Unidos, que no ha logrado poner fin a las guerras de Irak y Afganistán y tampoco obligar al régimen iraní, que se ha fortalecido como potencia regional, a abandonar su programa nuclear.

Como ocurrió en 1979 con la caída del Sha en Irán, Estados Unidos perdería a un aliado fundamental en la región, considerando que Egipto junto con Jordania son los únicos países árabes que firmaron la paz con el estado sionista de Israel. Mubarak ha sido un baluarte de los intereses norteamericanos, colaborando con la política de opresión sobre el pueblo palestino y justificando su brutal dictadura con el combate contra los grupos islamistas radicales y los Hermanos Musulmanes. Por estos servicios, el régimen de Mubarak recibe de Estados Unidos 1.500 millones de dólares anuales en concepto de ayuda financiera militar, la segunda más importante después de Israel. Por ello, todos los regímenes proimperialistas desde los reaccionarios gobiernos árabes, hasta la corrupta Autoridad Nacional Palestina y el gobierno de ultraderecha israelí de Netanyahu siguen apoyando a Mubarak, ya que su caída abriría una situación de gran inestabilidad que podría cambiar de manera decisiva el equilibrio de fuerzas regional.

Pero sobre todo, una revolución en Egipto sería un ejemplo para los pueblos árabes y musulmanes que se están levantando contra sus propios gobiernos proimperialistas y dictatoriales y tendría enormes consecuencias para la lucha de clases internacional, ya que sería una respuesta revolucionaria de los explotados y oprimidos a la crisis capitalista y el dominio imperialista.

Un programa revolucionario

Las movilizaciones en Túnez que culminaron con la caída del dictador Ben Alí, fueron un catalizador del proceso revolucionario que estalló en Egipto y que puso en escena las aspiraciones profundas de las masas: terminar con la pobreza, con el desempleo, con las obscenas desigualdades sociales y con el régimen dictatorial y proimperialista de Mubarak, que durante 30 años viene garantizando con puño de hierro la estabilidad necesaria para los negocios capitalistas, las privatizaciones y las políticas neoliberales, con la colaboración de una burocracia sindical adicta y un poderoso aparato represivo.

Como resultado de décadas de opresión y explotación, el salario promedio de un trabajador egipcio es de aproximadamente 75 dólares mensuales y la tasa de desocupación asciende a casi el 24%, aunque las estadísticas oficiales la ubiquen en un 12%. Estas condiciones de miseria que sufre al menos un 40% de la población de más de 80 millones de personas, que viven con apenas dos dólares diarios, hacinados en los suburbios de El Cairo y las grandes ciudades del país, se agravaron bajo los efectos de la crisis económica internacional, que llevó el precio de los alimentos básicos por las nubes en un país que es esencialmente importador de trigo y otros alimentos.

El proceso revolucionario abierto hoy en Egipto no surgió de la nada, sino que fue precedido por años de resistencia obrera y popular, en particular de los trabajadores textiles que entre 2006 y 2008 protagonizaron importantes huelgas con ocupación de empresas en la ciudad industrial de Mahalla al norte del país.

Esto explica que hoy los trabajadores egipcios sean una fuerza fundamental en el movimiento de lucha contra el régimen de Mubarak, junto con los jóvenes desocupados y de clase media educada que no consiguen empleo, y los pobres de las ciudades. A pesar de su dirección aliada al régimen, varios sindicatos y organizaciones agrupadas en la coalición 6 de abril (surgida en el proceso de lucha de 2008) han lanzado un llamado a la huelga general que coincidió el 1 de febrero con la llamada marcha del millón y algunos sectores han comenzado un proceso de organización por fuera de la central oficial.

Pero a pesar de la intensidad y masividad de las movilizaciones, el proceso revolucionario aún está en sus etapas iniciales: Mubarak permanece en el poder y el ejército, principal pilar del régimen y el estado capitalista todavía se mantiene intacto. Es necesario que la lucha avance a una huelga general política hasta que caiga Mubarak. Frente a los ataques de bandas armadas irregulares, de la policía y eventualmente del ejército, ya se han constituido algunos comités para defender las movilizaciones; es necesario generalizar la autodefensa obrera y popular para dividir al ejército y a las fuerzas de represión.

Ninguna de las demandas estructurales del movimiento de masas podrá encontrar una respuesta de cualquier gobierno de la burguesía egipcia que reemplace al de Mubarak. ElBaradei que se presenta como alternativa es una de las variantes que maneja el imperialismo como salida transitoria y los Hermanos Musulmanes son una organización que defiende el orden social establecido y cuenta en sus filas a miembros de la acaudalada burguesía local.

Para avanzar de manera decisiva es necesario que la clase obrera en alianza con los jóvenes desocupados y los pobres urbanos y del campo, se dote de sus propios organismos de autoorganización y de un programa y una estrategia revolucionaria independiente del régimen y de las variantes opositoras, que lejos de representar los intereses de los explotados son las válvulas de escape para una transición democrática” que salve a los capitalistas y preserve los intereses del imperialismo. Contra la trampa de las transiciones ordenadas, las elecciones, o la continuidad del régimen con o sin Mubarak- la única salida democrática es la realización de una Asamblea Constituyente Revolucionaria, que aceleraría la experiencia de masas con sus aspiraciones democráticas y sería un impulso para luchar por un gobierno obrero y popular basado en órganos de democracia obrera que expropie a los capitalistas y al imperialismo y sea el primer paso de la revolución socialista en el Magreb y en el conjunto de los países del mundo árabe.

jueves, 21 de octubre de 2010

FRANCIA MARCA EL CAMINO

LOS TRBAJADORES ENFRENTAN EN LAS CALLES LA REFORMA JUBILATORIA REACCIONARIA DE SARKOZY, Y VAN A LA HUELGA GENERAL. LA JUVENTUD SECUNDARIA LEVANTA BARRICADAS Y BLOQUEA LOS COLEGIOS, DE PIE JUNTO A LOS TRABAJADORES. EL FANTASMA DEL MAYO FRANCÉS SOBREVUELA EUROPA.

La solución capitalista a la crisis: el ajuste
En Francia se vive lo que de conjunto empiezan a sufrir los trabajadores y el pueblo de Europa. Mientras las consecuencias de la crisis económica internacional se sienten en la caída del empleo y las condiciones de vida de las masas, los gobiernos de los empresarios se encargan de imponer el “ajuste” fiscal, para avanzar en descargar el peso de la crisis que éllos provocaron, sobre las espaldas del pueblo trabajador. Se trata de una de las “máximas” del capitalismo: se privatizan las ganancias, pero se socializan las pérdidas… La misma política le costó a Zapatero una Huelga General en el Estado Español hace sólo semanas.
En este caso, el gobierno derechista de Sarkozy hizo votar en el parlamento francés una “reforma previsional”, para subir la edad en la que un trabajador/a se pueda jubilar. Pero como veremos, esa fue sólo la chispa que encendió la llama.



Avanza la lucha obrera y estudiantil…
Después de una serie de masivos paros y movilizaciones, y, para sorpresa del gobierno y las direcciones sindicales, el pasado 12 de octubre, la contundente Huelga General fue acompañada por movilizaciones de 3,5 millones de trabajadores por las calles francesas, la movilización más numerosa en 20 años. Pero lo que llamó la atención fue entrada en escena de la juventud, con los secundarios a la cabeza bloqueando colegios y confluyendo con los obreros en las marchas.
Durante la semana posterior, se vino desarrollando un importante proceso de lucha contra la reforma, con paros en las refinerías (que obligaron a Sarkozy a usar las reservas de combustibles), en el transporte y en los “sectores público y privado” en general. Por su parte, los estudiantes secundarios vienen protagonizando enfrentamientos en la calle con la policía, levantando barricadas, quemando autos y bloqueando al día de ayer (18 de octubre) unos 400 colegios, de los 650 que están movilizados.



…el fantasma del ´68
En Francia, es toda una tradición la efervescencia de la juventud, que encabezó la lucha contra la precarización laboral que encarnaba el “Contrato Primer Empleo”, enfrentando a Villepin en el 2006. Una juventud que sufre hoy en día altas tasas de desocupación. Así como también esa juventud de las “banleiues” (los suburbios franceses) que en 2005 se organizaba y quemaba automóviles, expresando la rabia contra las condiciones de explotación y opresión a que son sometidos los inmigrantes.
Lo que mantiene desesperados a los empresarios y el gobierno franceses es esa confluencia entre los obreros parando la producción y los estudiantes que ocupan las calles en solidaridad con sus reclamos, y pueden ser claves en torcer la balanza a favor de los trabajadores.
Por si fuera poco, la imagen de las barricadas no es muy alentadora tampoco… Lo que asoma entonces es el fantasma del Mayo Francés de 1968, cuando los trabajadores y estudiantes desafiaron el poder, dando inicio a un ciclo de rebeliones a nivel mundial.


La burocracia quiere contener… pero no puede
“Está claro que la batalla se ha convertido en las últimas semanas en un combate político. La rabia va más allá de lo que expresa sólo la contra-reforma de las jubilaciones: hay un anti-sarkozysmo creciente, las consecuencias de la crisis que se hacen sentir más y más en el sector privado, las tensiones derivadas de una serie de reformas del Estado, tales como la del hospital, se hacen sentir, por no repetir la ya dicho en la cólera de los secundarios.”
Por eso, la burocracia sindical, que tiene la mira en un recambio presidencial para el 2012 (!), hace todo lo posible por contener el movimiento, y que no se les vaya de las manos la rebeldía obrera y juvenil, que en estos días empujó a montones de paros sectoriales. A su vez, en esa rebeldía, en esa radicalización que empieza a haber en algunos sectores que reclaman un paro por tiempo indeterminado, es donde puede surgir una dirección alternativa al movimiento, que se saque la camisa de fuerza de la burocracia.

(Nuestros compañeros en Francia)
Los jóvenes del NP que militamos en el PTS (junto a decenas de compañeros independientes), conformamos la Fracción Trotskista junto a grupos de distintos países de Latinoamérica y Europa. Los compañeros de la FT en Francia junto a otros obreros y estudiantes, como el reconocido dirigente de la fábrica Phillips, y de la CGT – Dreux, Manuel Georget, forman un grupo que difunde una posición revolucionaria en el NPA . Ese grupo viene interviniendo en el proceso de lucha planteando la auto-organización (es decir el desarrollo de la democracia directa en la base obrera y estudiantil), y el enfrentamiento a la burocracia que intenta contener el movimiento.

Solidaridad internacional con la Huelga General: Francia marca el camino
Hoy, 19/10 se desarrolla nuevamente una profunda jornada de Huelga. Y, según la prensa internacional ya son 290 los detenidos en enfrentamientos callejeros. Se espera, al final de la jornada, que las movilizaciones sean mayores a las del 12 /10.
Los militantes del Movimiento Juvenil NO PASARÁN, al igual que los compañeros de En Clave ROJA, que venimos de ser parte de una importante lucha educativa en la Capital (y que hoy se desarrolla fuertemente en Córdoba), creemos que nuestra lucha es internacional. Es nuestra tarea difundir y acompañar la lucha de los trabajadores y la juventud franceses, que son una verdadera vidriera al futuro, a lo que deja a su paso el impacto de la crisis económica.
Llamamos a la CUES y la FUBA a pensar manifestaciones en común a la embajada de Francia, y otras acciones para difundir la lucha.

(Cualquier similitud no es pura coincidencia: sobre el problema de los jubilados en nuestro país)
Mientras se desarrolla la lucha en Francia, el gobierno Nacional vetó el proyecto demagógico del 82% móvil, que la oposición sojera había votado en el Congreso. Mientras todos sabemos que esa oposición, cuando fue gobierno, como la UCR, recortó las jubilaciones; el gobierno Nacional, que paga la deuda y subsidia a los empresarios con mucho más de lo que costaría el aumento, usa argumentos propios de su origen menemista, para justificar que los nuestros abuelos cobren 1.000 pesos al mes. ¡Incluso tuvo el “sentido de la oportunidad” necesario como para mencionar que el 82% lo vetaban porque “el mundo gira para otro lado en materia jubilatoria”, como en el caso de Francia! Todo para que los viejos sigan con jubilaciones que están por debajo del nivel de la pobreza, según el propio INDEK.
Claro que, en este caso, la burocracia con Moyano a la cabeza… directamente se opone al 82% móvil.

Movimiento Juvenil NO PASARÁN!
www.np.org.ar

Invitamos a ingresar a la página de la Fracción Trotskista que hermana al PTS con organizaciones revolucionarias de Latinoamérica y Europa, donde nuestros compañeros franceses actualizan minuto a minuto la situación en su país.
http://www.ft-ci.org/
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jueves, 19 de agosto de 2010

Acto Internacionalista


Hablan dirigentes obreros y socialistas de Europa y América Latina:

- FRANCIA: ’Manu’ Georget, dirigente obrero de la ocupación de la fábrica Dreux y miembro del Nuevo Partido Anticapitalista (NPA)

- BRASIL: Diana Assuncao, dirigente de la huelga y de la Secretaría de Mujeres del sindicato de trabajadores de la Universidad de San Pablo (USP)

- ARGENTINA: Javier "Poke" Hermosilla de Kraft, Claudio Dellecarbonara del Subte, Raúl Godoy de Zanon, Christian Castillo del PTS.

martes, 3 de agosto de 2010

Video: Cuba Frente al peligro de la restauracion capitalista


Informe del programa "Claves de la política internacional" de TVPTS. Entrevista a Facundo Aguirre, columnista del semanario "La Verdad Obrera".

jueves, 1 de julio de 2010

Un balance necesario

A un año del golpe en Honduras



Hace 365 días, un nuevo golpe de estado sacudía Latinoamérica. El gobierno cívico-militar, que destituyó a Zelaya, impuso a rajatabla la agenda imperialista anti-obrera y anti-popular del ajuste económico, de la mano de la represión política y social. Inmediatamente se desarrolló un masivo movimiento de resistencia que cerca estuvo de derrotar a los milicos, cacheteando la consciencia de los pueblos de la región, e impactando particularmente en los jóvenes, que en muchos casos veíamos por primera vez un golpe de estado. Sin embargo hoy, a 1 año de ese nefasto 28 de junio, los planes de la oligarquía golpista avanzaron: la dictadura se mantuvo hasta que unas elecciones fraudulentas parieron al gobierno de “Pepe” Lobo, que mantiene lo esencial de la política de Micheletti, represión y asesinatos incluidos.
Desde el NO PASARÁN, el año pasado impulsamos una importante campaña, relacionándonos incluso con jóvenes de la resistencia hondureña. Hoy, creemos que es momento de echar luz sobre los sucesos de Honduras, para sacar las lecciones que nos permitan derrotar al imperialismo y sus socios locales.


Una vieja receta

El secuestro de Manuel Zelaya (presidente elegido por el voto popular) en calzoncillos a la madrugada; su expulsión a Costa Rica; los tanques recorriendo las calles de Tegucigalpa; el toque de queda; la incomunicación; la represión abierta contra miles de hondureños; los asesinatos de miembros de la resistencia y otro tanto de desaparecidos; la censura; las torturas y violaciones a presos políticos… Todo eso hace que, salvando la distancia con la magnitud del genocidio del ´76 en Argentina u otras dictaduras, podamos decir que Micheletti y compañía no inventaron nada nuevo.

El imperialismo y la oligarquía, el poder tras las botas

Un puñado de familias empresarias, de los medios, la banca, los servicios, ligadas al negocio bananero, azucarero, y amparadas bajo el ala del capital transnacional, fue el que golpeó las puertas de los cuarteles. Una serie de medidas que afectaban mínimamente sus privilegios, como un decreto de aumento salarial, bastaron para tomar la decisión. El disparador fue una consulta que se preveía el 28 de junio, para evaluar si se instalaba una cuarta urna en las elecciones de noviembre, donde se vote si se llamaba a una asamblea constituyente.
Honduras es uno de los países más arruinados de Latinoamérica, con 70% de pobreza, y un 45% de indigencia. 200.000 niños sufren desnutrición crónica. Sin embargo no es todo miseria en ese país. El verdadero poder en Honduras lo tiene el imperialismo yanqui. Para graficar: Chiquita Banana (conocida antes como United Fruit Company) exporta casi 22 millones de cajas de banana al año. ¿Cuánto le costaba a esa empresa el aumento de salario? Menos de 10 centavos de dólar por caja.
El podrido régimen político, el parlamento, la corte suprema, la iglesia, y el ejército, todos respondían a esos intereses: como dijo alguna vez el director de la United Fruit, Sam “The Banana Man” Zemurray: “En Honduras, una mula cuesta más que un miembro del Parlamento”.


“El cambio” llegó con Obama: una ofensiva hacia su patio trasero

El golpe sirvió para mostrar, cuál es el verdadero “cambio” que se inició en EEUU. Lejos de las ilusiones de millones a lo largo de todo el globo, que creían en las promesas del “fin de la guerra” en medio-oriente, del levantamiento de la base de Guantánamo en Cuba, y de una política “multilateral” para nuestra región (todas cuestiones que no ocurrieron), el imperialismo enterró una garra más en su patio trasero. Fue el embajador yanqui en Honduras, Hugo Llorens, el que se reunión semanas antes del golpe con militares y empresarios, donde se planearon los pasos a seguir. Obama, jugaba “a 2 puntas”: mientras, para la gilada, denunciaba la “sucesión” (nunca le llamó golpe), en la OEA (Organización de Estados Americanos), dirigía una sinfonía de maniobras, para las cuales contó con el apoyo de la derecha local (Óscar Arias de Costa Rica, Uribe de Colombia, García de Perú, etc.) y, vergonzosamente, de Zelaya y el bloque “progre” de Chávez, Evo, Lula, Cristina, Correa y compañía. Esas maniobras, donde por medio del “diálogo” se cedía todo a los golpistas, fueron fundamentales para desmovilizar a la resistencia, dilatar, ganar tiempo, y lograr que los golpistas lleguen a pasarle el mando a un gobierno fraudulento.
Hillary, en cambio, era un poco más evidente, y calificaba a Zelaya de “irresponsable” en medio del reclamo de la restitución. La frutilla del postre; el avión que secuestró a Zelaya y lo llevó hacia Costa Rica tuvo una “paradita” en la base militar norteamericana en Honduras, Soto Cano (en Palmerolas).
Sin embargo, Honduras no fue un hecho aislado. Al mismo tiempo anunciaban la instalación de 7 nuevas bases militares estadounidenses en Colombia y otras tantas en Panamá, con la excusa del “narcotráfico”, que se suman a las más de 50 que ya poseen en la región. Y unos meses más tarde, aprovecharían el devastador terremoto en Haití para ocupar con decenas de miles de militares lo que quedaba de ese país, y garantizarse el negocio de la “reconstrucción”.
Es que, la crisis económica aceleró las contradicciones de la principal potencia mundial, cuestión que en nuestro continente se tradujo en una política más agresiva, en busca de mayores garantías para sus negocios. Eso sumado a una necesidad más “histórica” de recomponer la hegemonía en Latinoamérica, descuidada con las invasiones en Irak y Afganistán, son las causas más profundas de la ofensiva yanqui.

La resistencia y la política de Zelaya

Lo que sorprendió a muchos, fue el enorme movimiento de resistencia que desató el golpe. Decenas y cientos de miles se llegaron a manifestar diariamente hasta consumado el fraude. Los trabajadores, principalmente del sector público, impulsaron paros, y en algunos casos hasta tomaron dependencias estatales durante días. Comunidades campesinas que venían de reclamar por sus tierras, se sumaron desde el 29 de junio. Las mujeres se destacaron por su valentía, y difundían la resistencia por las casas y los barrios. Y la juventud, estuvo en primera fila en los enfrentamientos con la policía y los militares, y cuenta con el triste mérito de encabezar la lista de asesinados. En las universidades, se encontraban focos de rebeldía que obligaban a los milicos a entrar una y otra vez a los establecimientos, para llevarse de los pelos a los que encabezaban la lucha.
Tan masiva fue la resistencia, que en varias oportunidades el régimen estuvo al borde de la caída, como el 3 de julio en el aeropuerto de Toncontín (cuando Mel sobrevoló durante horas el suelo hondureño), o en septiembre, cuando una multitud se convulsionó tras la llegada de Zelaya a embajada de Brasil en Tegucigalpa.
Pero fue la política de Manuel Zelaya (que viene del partido liberal), apoyada por la dirección del Frente Nacional de Resistencia, la que impidió que se desarrollara con todas sus fuerzas la movilización, y barriera con los golpistas. Mientras los milicos asesinaban a los jóvenes en el aeropuerto, él desde el avión llamaba a “no usar las armas” que el pueblo tiene. Abortaron lo que podría haber sido una demoledora huelga general de masas que atacara el sustento material de los golpistas. Y todo gracias a la confianza en las negociaciones impulsadas primero por el derechista Óscar Arias (que le facilitó a Micheletti la expulsión de Zelaya) y luego por la OEA. En el último acuerdo, propuesto por Obama en una pose “neutral” que no podía engañar ni al ojo menos entrenado, Zelaya ataba de pies y manos al pueblo: se lo restituiría en el cargo unos segundos, pero con un gabinete de mayoría golpista, a condición de legitimar las elecciones fraudulentas de noviembre, de la amnistía a los milicos, y del blindaje de los intereses de la oligarquía, prohibiendo el llamado a una Constituyente (uno de los reclamos centrales de la resistencia). Sin embargo, nada de esto pasó: los diálogos se mostraron obsoletos, y el imperialismo legitimó el fraude de noviembre. Después de eso, la política “pacificadora” de Zelaya, en vez de enfrentar al gobierno de “Pepe” Lobo, fue la de prepararse para las elecciones del 2014, intentando cooptar definitivamente a la resistencia en un partido de “unidad” entre burgueses liberales y el pueblo trabajador.


Las agachadas del “progresismo” latinoamericano

A pesar de la simpatía que despertó la resistencia en amplias franjas de trabajadores y jóvenes en toda la región, los distintos abanderados de las “burguesías nacionales” en todo el continente, se subordinaron a la estrategia del imperialismo en la OEA. Dirigentes como Chávez, que mueven millones, se limitaron a las “amenazas” verbales contra los golpistas, y no llamaron a ninguna movilización, para amenizar el “diálogo”. Ni que hablar del resto. Sólo algunos “gestos”, como los de Lula que abrió las puertas de la embajada, o Cristina que dijo estar dispuesta a viajar en el avión con Zelaya, en medio de los cuáles se disputaban mezquinamente el “liderazgo” regional.
La utopía del “socialismo con empresarios”, del “capitalismo andino”, y de la “autonomía” e “independencia” de los explotadores nativos, se chocaba contra una pared: cuando Hillary proponía, todos se callaban la boca y acataban. Pero si faltara más, para muestra bastó Haití, donde luego de facilitarle a los yanquis tropas “humanitarias” durante 5 años, les regalaron la “reconstrucción”, a fuerza de plomo.


Una perspectiva independiente

Hoy en Honduras, a pesar de que la resistencia sigue viva, se avanza en la legitimación del fraude. En las últimas semanas se dieron a conocer nuevos asesinatos de dirigentes obreros, y hasta de periodistas. No cambió mucho, sólo que ahora mandan a bandas “paramilitares” a hacer el trabajo sucio. Esos son los métodos para imponer un brutal ajuste económico.
A un año del golpe nos volvemos a movilizar en solidaridad con el pueblo hondureño. Es una tarea que tomamos como propia la de difundir la situación y la lucha de la resistencia hoy.
Sin embargo, creemos que también es una tarea, de los que en toda Latinoamérica nos reivindicamos militantes de los trabajadores y el pueblo pobre, sacar las lecciones que nos permitan avanzar. Desde el NP (juventud del PTS + independientes), creemos que en Honduras era necesaria otra perspectiva, otra dirección para los trabajadores y el pueblo, que no se subordinara a los planes de ningún sector empresarial, y desarrollara la autoorganización de las masas para enfrentar en todos los terrenos al régimen e imponer una asamblea constituyente revolucionaria, en el camino de expropiar el poder a la oligarquía golpista.
Y esas lecciones valen para todo el continente, donde en nombre de la “independencia nacional” y la “unidad latinoamericana”, los distintos gobiernos mantienen lo central del dominio imperialista.
De lo que se trata hoy es de fusionar a la juventud con los trabajadores que, hoy como vanguardia, empiezan a despertar (como lo mostró Kraft en Argentina), para poner en pie a la fuerza social capaz de enfrentar al imperialismo y sus socios. Pero sólo podremos evitar nuevos “desvíos” de esa fuerza social, construyendo un gran partido revolucionario de la clase obrera, con un programa independiente de toda variante patronal.
Desde el NP luchamos cotidianamente, codo a codo con los trabajadores y estudiantes, pero con esta perspectiva como norte, la única realista para terminar con el hambre, la explotación y la miseria que ofrecen como única salida a nuestros pueblos.


¡Fuera el imperialismo de Latinoamérica!

E.M.

martes, 11 de mayo de 2010

ARDE GRECIA, HUELGA GENERAL CONTRA EL PLAN DE AJUSTE



El miércoles 5/5, los trabajadores griegos protagonizaron la tercera huelga general del año, mientras el gobierno de Giorgos Papandreou se prepara a votar el plan de ajuste. Desde la mañana, decenas de miles de manifestantes se sumaban a la multitudinaria marcha que recorrió el centro de Atenas y cerca del mediodía trató de irrumpir en el parlamento para evitar la votación, expresando así su oposición de manera directa contra el gobierno “socialista” del PASOK. Con el centro de Atenas militarizado, se dieron enfrentamientos entre los manifestantes y la policía, en el marco de los cuales se produjeron tres muertos. El 1/5 decenas de miles de trabajadores ya se habían concentrado en Atenas y Salónica, preanunciando el estado de ánimo previo a la huelga general. El 4/5, un grupo de trabajadores colgó una bandera gigante en el templo del Partenón que decía “Pueblos de Europa: Sublévense”, y una protesta de docentes interrumpió en un programa de televisión donde estaba hablando el ministro de Educación para denunciar el despido de 17.000 compañeros del sector.



La Verdad Obrera (semanario del PTS) entrevistó a Stavros, militante de la organización trotskista griega OKDE (Organización de Comunistas Internacionalistas de Grecia), que está participando en el proceso de movilizaciones contra el plan de ajuste. Edita el periódico mensual “Lucha Obrera” y su página de internet es www.okde.gr

[b]¿Cuál ha sido la reacción frente a las últimas medidas anunciadas por el gobierno?


Hubo varias huelgas e incluso llamados de los sindicatos a una huelga general, centralmente en el sector público, que ha sido el sector más fuertemente atacado. La política de las direcciones sindicales ha sido dividir las luchas y movilizaciones entre el sector público y privado. Pero ahora las medidas se dirigen contra todos los trabajadores, contra el conjunto de la clase obrera y es lo que ha creado el clima para la huelga general que estamos viviendo hoy. Algunos medios estiman que hoy se manifestaron entre 300.000 y 500.000 personas. Creo que es la movilización más importante que hemos visto en este país en los últimos 35 años. Mi impresión es que en el clima social que vivimos todavía hay mucho más por delante, y cada vez más gente se está preguntando cómo hacer para continuar la lucha en los lugares de trabajo.

¿Cuál es la situación entre la juventud?

Creo que la situación de la juventud puede volverse muy explosiva, similar a lo que ocurrió en diciembre de 2008 [cuando la policía asesinó al joven de 15 años Alexis Grigoropoulos] o incluso más aguda. Aunque en la universidad hay período de exámenes, es difícil prever cómo va a reaccionar la juventud, pero creo que la situación general puede ser muy explosiva. Hay también muchos jóvenes, aquellos que están en trabajos precarizados y que son parte de una nueva generación de trabajadores, que no se benefician del “Estado benefactor”, y están mucho más dispuestos a confrontar los ataques de la patronal y el aparato policial.

¿Cómo se vivió la huelga general del 5/5?

Los ministerios y las oficinas públicas centrales están totalmente paralizados. Lo mismo ocurre en algunas de las industrias más grandes. En sectores donde la clase obrera está menos organizada el nivel de acatamiento es un poco menor, pero de todos modos hay un mejor estado de ánimo. Las movilizaciones son masivas y no están organizadas por los sindicatos. Comparadas con las dos huelgas anteriores, las del 24/2 y 11/3, esta es mucho mayor, muy superior. En algunos barrios la gente se organiza para ir a la marcha y confrontar los duros ataques de la patronal.

¿Cuál es el rol y la política de los sindicatos?

Antes de contestar esta pregunta tenemos que hacer una aclaración. Los sindicatos en Grecia no son muy importantes, no juegan un rol central en la forma en la que se expresa la lucha de clases en este país. Hay una tradición mucho más politizada, esto es algo para destacar. El segundo punto es que la burocracia sindical no está muy arraigada, no hay una tradición de sindicatos fuertes y poderosos como, por ejemplo, pueden serlo la Confederación del Trabajo alemana, o los sindicatos en Francia. En Grecia los sindicatos son mucho más débiles, y hay más oposición sindical de las fuerzas de la izquierda dentro de los sindicatos. Esta es la razón que también explica por qué se ha preservado un cierto nivel de democracia dentro de los sindicatos griegos. Las direcciones de los sindicatos, centralmente en los grandes sindicatos del transporte y telecomunicación y en el sector público, son controladas por [la fracción sindical del] PASOK. En los inicios de la crisis, el presidente de la Confederación Nacional de los Sindicatos de Grecia, GSEE, que agrupa al sector privado, actuaba más como un representante del gobierno que como un sindicalista. Por ejemplo, cuando se anunciaron los primeros recortes contra el sector público, la GSEE no llamó a una huelga general común. Decía que era un ataque al sector publico y que el sector privado no se vería muy afectado por el ajuste. Pero la dirección de la Confederación de Sindicatos del Sector Público, ADEDY, tampoco tenía un plan serio para confrontar estas medidas. Hay alguna influencia de las corrientes de izquierda en los sindicatos, como el caso de Sinapismos [nombre del partido, principalmente de ex eurocomunistas, que junto con otras organizaciones de izquierda forman la coalición SYRIZA], aunque nosotros creemos que impulsan una política reformista.

¿Nos podrías contar cómo es la composición de la izquierda en Grecia?

En lo que podríamos llamar la izquierda reformista griega hay dos organizaciones principales, el KKE (Partido Comunista Griego), que dice tener políticas hacia la clase obrera pero es reformista y trata de separar sus movilizaciones, marchas y acciones de las del resto y quiere transformar su movilización en votos, con una política electoralista.

La otra organización importante es el Synapsimos, alrededor del cual hay una formación más amplia llamada SYRIZA, en la cual participan algunos partidos de la izquierda. Ellos también hacen llamados a la lucha pero en realidad su política es muy cercana a los sindicalistas del PASOK. En muchos sindicatos codirigen con PASOK. No llaman a una generalización de la lucha. Tampoco quieren levantar consignas contra la Unión Europea porque están a favor de la misma y tienen una orientación electoralista.

¿Qué programa levanta OKDE en esta situación?

Nuestro programa empieza con un pliego de demandas de emergencia, lo que llamaríamos un “Programa de Emergencia”, que plantea la abolición de las medidas del paquete de ajuste y la extensión de la lucha hasta derrotar al FMI y a la UE, que actúan como dictadores del pueblo griego. Estamos tratando de impulsar la idea de la lucha generalizada para tirar abajo el gobierno, y también peleamos en los lugares de trabajo donde estamos para fortalecer la lucha y enfrentar a los patrones. Proponemos la nacionalización de la banca sin indemnización; nuestra consigna central es la abolición de la deuda… También levantamos la prohibición de los despidos. Tratamos de promover estas consignas en todos los lugares de trabajo y sindicatos donde estamos.

Tratamos también de explicar que no puede haber otra salida a esta crisis por fuera de una salida socialista. Esto requiere la acumulación y organización de una fuerza política, una organización marxista revolucionaria. Y tratamos de combinar todos estos aspectos.

¿Cuál sería tu mensaje para los trabajadores en otras partes del mundo que te están leyendo?

Todo trabajador y todo joven debe entender que estamos enfrentando la bancarrota de un sistema que ha causado muchos desastres. Tenemos que luchar por un programa de emergencia frente a la crisis, pero también tenemos que abrir la discusión en el movimiento obrero porque el capitalismo está en crisis, en Europa por ejemplo es así. No puede haber otra solución que una salida socialista y, por supuesto, ese socialismo no tiene nada que ver con la experiencia vivida en los países y regímenes ex estalinistas.

jueves, 11 de marzo de 2010

Chile: el cobre por el cielo, la crisis social también

Este año comenzó con el terrible terremoto en Haití, que dejó cientos de miles de muertos, millones que se quedaron sin lugar donde vivir, y decenas de miles de militares y marines del imperialismo yanqui que, junto a las tropas de las MINUSTASH (esas de las que Cristina está tan orgullosa), pretenden seguir manteniendo en la miseria a los trabajadores y el pueblo de Haití.

Ahora, los gobiernos del mundo entero “se dieron cuenta” de la pobreza y miseria que vivó el pueblo haitiano durante años, cristalizada con las consecuencias del terremoto. Son los mismos que hoy se “asombran” de la crisis social que provocó el desastre natural en Chile.

Los datos arrojan que hay más de mil muertos. Más de dos millones de damnificados, de los cuales la mayoría se quedó sin vivienda. Nuevamente los que sufren las peores consecuencias de las catástrofes naturales son los trabajadores y el pueblo pobre.

Se asombra la “socialista” Bachelet, como si ella no fuese responsable de las políticas neoliberales de la Concertación. Se asombra el electo presidente derechista Piñera, como si no fuese parte de la clase empresaria chilena que apoyó a Pinochet y se benefició durante los gobiernos "democráticos" de la avanzada neoliberal y los altos precios del cobre. Se asombra Hillary Clinton como si no fuese parte del “Consenso de Washington”, y la encargada de buscar un pacto con los golpistas en Honduras, o mandar las tropas a Haití. Todos ellos son los responsables de la crisis social del pueblo chileno, que el terremoto sacó a la luz.

Durante estos años los “asombrados” empresarios chilenos ganaron millones aprovechando, entre otras cosas, el precio “por el cielo” del cobre, a costa de la miseria de los salarios de los trabajadores, de sus condiciones de vida, de salud, educación y de la degradación de los derechos de la comunidad Mapuche. Desde el gobierno de Frei, Lagos, Bachelet y ahora el proimperialista Piñera mantienen el mismo plan neoliberal; el terremoto ha llegado para desenmascarar el doble discurso de la Concertación.

La socialista Bachelet, manda al ejército asesino de Pinochet

Pero nosotros no nos asombramos. Y no nos asombramos de que envíen militares y carabineros a reprimir a la población. No nos asombramos que decreten el toque de queda y el “estado de excepción” que lo que hace es entregarle el poder de las regiones afectadas a las Fuerzas Armadas. Éstas, que ayer fueron pinochetistas, junto a los carabineros, son los que hoy reprimen a los trabajadores, a los estudiantes, a la comunidad mapuche. No nos asombramos que en vez de distribuir alimentos su función sea reprimir y arrestar. ¿Esta es la ayuda humanitaria de Bachelet? Tampoco nos asombra el silencio cómplice frente a la represión de Lula, el ex tupamaro amigo de los empresarios Mujica, o Cristina, que ahora habla con orgullo de las fuerzas armadas argentinas.

¿Por qué confiar a estos militares asesinos la “ayuda” a las víctimas? ¿Por qué en vez de reprimir a la población que necesita medicamentos, comida y vivienda no se abren las puertas de los supermercados? ¿Por qué no se pone la producción de las fábricas alimenticias al servicio de la población? ¿Por qué no se abren las grandes mansiones y hoteles para quienes no tengan un lugar donde dormir? ¿Por qué una vez más lo que más les importa es saciar su sed de ganancia?

¡Organicemos el apoyo obrero y popular!

Hacemos nuestras las demandas de “Armas de la Crítica”, nuestra agrupación hermana en las universidades de Chile: la única ayuda efectiva es el apoyo obrero y popular. Son las propias organizaciones obreras, estudiantiles y populares las que deben tomar en sus manos la distribución de alimentos y medicamentos.

Desde los centros de estudiantes y federaciones tenemos que organizar la solidaridad efectiva con el pueblo chileno. Los estudiantes de la Argentina no podemos mantenernos al margen de la crisis social que viven nuestros hermanos, por la que encima son perseguidos y reprimidos.

¡Fuera los militares y los carabineros!

¡Abajo el toque de queda y el estado de excepción! ¡Libertad a los detenidos!

¡Expropiación y puesta al servicio de la población la producción de alimentos y medicamentos!

sábado, 23 de enero de 2010

Haití: naturaleza e imperialismo, las 2 caras de la catástrofe

Escribir no es fácil ante un panorama tan desgarrador. Cuesta creer que, con sangre en las venas, alguien puede ser capaz de no sentir la angustia en el pecho y la garganta al ver las imágenes de lo que sin duda es una tragedia histórica. Cuesta creer que, mientras los cientos de miles de cuerpos sin vida preanuncian pestes e infecciones que parecían sepultadas hace siglos, la principal preocupación de lo que queda del gobierno haitiano, y de la ocupación yanqui sean “los saqueos”. Estamos frente a un desastre de magnitudes solo comparables, en este milenio, con la invasión norteamericana a medio – oriente. Las palabras son inútiles para describir lo que las imágenes muestran.
Es un episodio de la batalla entre la humanidad y la naturaleza, sí… y a la vez no lo es. El resultado del terremoto es una brutal muestra de la explotación y opresión del hombre por el hombre, del dominio imperialista sobre una cuasi colonia, de la ferocidad, de la irracionalidad del capitalismo.



La tierra, el saqueo y el plomo

Las fuerzas de la naturaleza se mostraron con toda su furia. Sin embargo, y por más chocante que se lea, la catástrofe en Haití no es “natural”.
El país caribeño es el más pobre del hemisferio occidental. El 80% de la población vive bajo la línea de pobreza, y un %55 en la indigencia, es decir, sin siquiera come lo necesario. Paradójicamente, el imperialismo que difunde estas cifras, es el principal responsable de la miseria interminable del pueblo haitiano. Como lo demuestran una serie de estudios, aún un terremoto de más de 7 grados como el que azotó a la isla, no es causa suficiente para convertir a un país en un infierno. De hecho, mientras que sólo el %11 de las personas expuestas a desastres naturales vive en países pobres, la cifra se eleva al %55 cuando hablamos de los muertos que produce. “Infraestructura” era mucho decir para las precarias e insuficientes casas, hospitales y escuelas. La catástrofe estaba anunciada…

La pregunta, para pensar el problema, es ¿por qué Haití es tan pobre? Podemos decir que a lo largo de la historia fueron varias las potencias que encabezaron su saqueo. Repasemos la nefasta crónica de la sumisión. Antes que ninguna otra, la Corona española. Al momento del desembarco en 1492 se calcula que habitaban la isla medio millón de nativos, los taínos. Para su desgracia, la isla (“La Española”) tenía oro. Por tal razón, masacre de por medio, en 1519 quedaban tan sólo unos 11.000. España tuvo que importar mano de obra esclava del continente africano. Pero pronto perdió la mayoría de la isla a manos de Francia. En 1785, Francia tenía en Haití (en ese momento “Saint-Domingue”) unos 700.000 esclavos, trabajando en la caña de azúcar, lo que hacía de ella su colonia más productiva (producía el %75 del azúcar del planeta).
En 1804, la rabia popular fue tal que en Haití tuvo la lugar la primer gran rebelión de esclavos en la historia del capitalismo. Se constituía el primer estado independiente de Latinoamérica, como un llamado de atención a las potencias coloniales. Mientras las naciones “avanzadas” seguían utilizando mano de obra esclava, la revolución negra abolía la esclavitud y comenzaba la reforma agraria, hermanándose a su vez con lo poca población oiginaria que quedaba (de hecho el nombre Haití es en honor a los taínos). Ese punto fue un quiebre, que obligó a Europa y a EEUU, para impedir el “efecto contagio”, a impulsar un bloqueo impermeable a la naciente nación.
Pero esto no es todo: luego del bloqueo asfixiante durante todo el siglo XIX (que incluyó el asesinato de 21 de los 22 presidentes que tuvo entre 1843 y 1915), el país sufre una intervención militar del ahora pujante imperialismo norteamericano que va del 1915 al 1934 (con atroces represiones de por medio). Por si esto fuera poco durante prácticamente todo el siglo XX se sucedieron dictaduras pro-yanquis. Terminaba un golpe de estado en el ´49, para dar lugar al gobierno de la junta militar hasta el ´57. En ese momento, Duvalier, un presidente “democrático”, asumió para representar fielmente al Tío Sam, para poco después declararse “vitalicio” en el poder, hasta que una revuelta lo echó en 1986. Golpe en el ´88. Golpe apoyado por los yanquis en el ´91 contra Aristide, un ex – sacerdote “populista” que había servido como desvío de la rebelión del ´86. Invasión yanqui en 1994 para reponer a ese mismo presidente, ya “amansado” por los planes del FMI. Desde los ´80 y hasta la fecha, entre “democracias” y cruentas dictaduras, el amo del norte profundizó, con el discurso de la “apertura económica”, la dependencia y miseria, llegando al punto de que sus fortalezas “naturales” (la caña, el arroz) empezaron a tener que ser importadas de los propios EEUU; la deuda externa se multiplicó 40 veces, y los signos vitales de la población llegaron a ser lo que son hoy.



La ocupación de la Minustah y “la principal preocupación” de Obama tras el terremoto

Como vimos, la responsabilidad de los EEUU en el hundimiento de Haití no es poca. Pero en 2004, mientras se desarrollaba la invasión a Afganistán e Irak, la ingerencia norteamericana tomó otra forma. Enmascarada como una misión humanitaria de la ONU, la “Minustah” (1), que usó de forros a los gobiernos y las tropas de Brasil, Uruguay, Argentina, Chile, Bolivia, Paraguay y Ecuador, y a policías de otros 30 países, funcionó, en la práctica, como una ocupación al servicio de los yanquis, no sin asesinatos y violaciones a los Derechos Humanos de por medio. Era una necesidad para que las multinacionales y los capitalistas amasen millones mientras el pueblo retrocedía 200 años, volviendo prácticamente a la esclavitud en las maquilas. Para impedir que un pueblo que come “galletitas” de tierra, se organice, hacían falta muchos “cascos azules” armados. Los distintos gobiernos “progresistas” se prestaron al plan de Bush, y mantienen hasta hoy las tropas bajo el mando de la ONU y los EEUU, que, como veremos, tras la catástrofe mostraron la hilacha.
Es que por estas horas, la principal preocupación de los capitalistas no es ni la muerte, el hambre, la sed, ni las enfermedades venideras para el pueblo. Así, con completo cinismo, lo declaró el Ministro de Salud Aramick Louis: “la mayor preocupación del gobierno pasa ahora por un posible estallido de violencia”.
Mientras el imperialismo y sus multinacionales manda un puñado de toneladas (2), el gobierno haitiano da licencia para matar a las tropas de ocupación con una declaración de “emergencia” (tipo ley marcial) que impediría reacciones posteriores contra los militares que se “excedan”. La consigna es evitar los saqueos… como si después tuvieran que morir de hambre sin chistar. Hay que decirlo claramente: la “ayuda humanitaria” comandada por Obama, es una mera excusa para la ocupación militar y la represión. ¡Hace un año las potencias imperialistas destinaron alrededor de US$ 5.000.000.000.000 para salvar los bancos, y hoy lo mejor que tienen para un país entero en el infierno son migajas por un lado, y palos por el otro! EEUU pone 100 millones… para “seguridad”, y el FMI pone otros 100, pero… ¡es un préstamo!
Según dijo el Secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, el envío de tropas busca “evitar que, debido a la desesperación de la gente, la seguridad se deteriore o haya un brote de violencia”.
El “demócrata” Obama, para la “ayuda” designó nada más y nada menos que a Bush. Ya mandaron 13.000 soldados, buques de guerra (equipados con misiles) y helicópteros. requiere el “control” para impedir que los que se quedaron sin casa, sin familia y sin medios de subsistencia, migren hacia EEUU.
Más que ayuda, los milicos administran la muerte.



Una gran campaña en solidaridad con el pueblo Haitiano

Desde el No Pasarán, creemos que organizar una gran campaña de exigencia a las multinacionales, para que envíen ya todos alimentos e insumos necesarios para paliar la catástrofe. Solo bajo administración de los trabajadores y el pueblo, y no del gobierno títere de Preval y las “misiones” de sanguinarios, la solidaridad puede paliar la crisis. Peleamos por el retiro inmediato de los yanquis y el resto de las tropas. ¡Fuera la Minustah! Basta de persecución y aislamiento: ¡Que EEUU abra las fronteras para los refugiados! ¡Por la anulación de la deuda externa haitiana!

EM

(1) Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití.
(2) Hay 200.000 muertos, y las empresas “líderes”, que ganan miles de millones por mes, “ponen lo mejor de ellas” según CNN. Kraft: 100.000 zapatos; Bank of América: US$ 1.000.000; American Airlines aprovechó para lanzar una “promo”: el que dona a Haití tiene descuentos; Coca Cola: US$ 1.000.000; Wall Mart: US$ 500.000 y unos paquetes de fideos; y el resto ni valen la pena mencionarlas.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

HONDURAS TRAS EL FRAUDE, ENTREVISTAMOS A JÓVENES EN RESISTENCIA


A 5 meses de perpretado el golpe en Honduras y tras frustrarse el proceso de negociación entre Zelaya y Micheletti los yankis "marcan el camino", con la represión como telón de fondo, los golpistas orquestaron un fraude, para mantener intacto el régimen oligárquico y pro-imperialista.
Entrevistamos a Jimmy y Christian, jóvenes miembros de la resistencia.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Tras la vuelta de Zelaya a Honduras, Nueva masacre de los golpistas


Hace solo algunas horas, en la madrugada de hoy, martes 22 de septiembre, tras la vuelta del presidente constitucional Zelaya al país hermano, los golpistas desataron una nueva represión, con un saldo incierto de detenidos, heridos, y por lo menos 2 muertos confirmados.

Manotazo de ahogado del régimen de Micheletti
La reacción fue ante la manifestación de decenas de miles de hondureños, que se acercaron a la embajada de Brasil donde se aloja Manuel Zelaya, luego de su inesperado ingreso al país. Nuevamente se trata de retenes en los accesos a Tegucigalpa (para que no lleguen las columnas que salieron anoche), repetidos enfrentamientos en todo el país, cortes en las comunicaciones, el cierre de los aeropuertos internacionales (impidiendo incluso, la llegada del secretario de la OEA Insulza), etc..

Pero ¿por qué vuelve Zelaya en este momento? ¿por qué el título de este párrafo? Es que la maniobra de los gorilas que pretendía “normalizar” la situación con las elecciones del 28 de noviembre, por ahora racasó, ya que ni los yanquis, que fueron el principal sostén del golpe, reconocerían un gobierno que salga de este régimen. Goriletti y compañía, se encuentran en una crisis terminal, del que pretenden salir a los tiros.

No es momento de replegarse
Esta situación demuestra, no sólo que es un momento de extrema debilidad de los golpistas, ya sin aliados visibles a nivel internacional más que los sectores híper reaccionarios de EEUU y la región, sino que la resistencia, a pesar de 3 meses de hostigamientos, sigue viva, y en pie de lucha. De hecho, por las radios se empiezan a escuchar las voces de la resistencia llamando a armar barricadas en los barrios, para que no entren los militares.

Reorganizar la resistencia por barrios. ¡A la huelga general!
Sin embargo, la política de Zelaya, y de la dirección de la resistencia, mientras hay 2 nuevos muertos, no es otra que llamar al repliegue y al diálogo con los golpistas (que demostraron por enésima vez, que el único “diálogo” que conocen es el que se da a los tiros. Hay que sacar lecciones de estos casi 3 meses de resistencia, donde el accionar de Zelaya fue siempre las negociaciones “por arriba” mientras que lo que debilitaba al golpe era la lucha de los trabajadores, campesinos, los jóvenes y las mujeres. No hay “diálogo” mientras sigan derramando la sangre del pueblo. Hoy los golpistas están entre la espada y la pared, pero si se les da tiempo (replegando fuerzas, volviendo a las negociaciones con el derechista Oscar Arias de Costa Rica, o esperando la intervención de la ONU) van a volver, por medio de nuevos crímenes, a asentarse como ya pasó el 5 de julio (con la masacre en el aeropuerto de Toncontín). ¡Hay que derrotar inmediatamente el toque de queda fascista!

Humildemente, creemos que de lo que se trata es de reorganizar todas las fuerzas de la resistencia, formando comités por colonias (barrios) de la resistencia, para preparar las barricadas y la autodefensa, y votar delegados al Frente Nacional de Resistencia. La actual dirección se subordina al llamado al diálogo, mientras que de lo que se trata es de imponer una huelga general indefinida, hasta que se restituya a Zelaya sin condicionamientos, y se desarrolle una Asamblea Constituyente libre y soberana, encargada no solo de castigar a los militares, sino de organizar sobre nuevas bases a la sociedad hondureña, empezando por expropiar al poder económico golpista de las multinacionales yanquis y la oligarquía local, los grandes empresarios y terratenientes. Creemos que los jóvenes en resistencia deben estar a la cabeza de esta tarea, poniendo manos a la obra, y exigiendo los sindicatos y el Frente el llamado a la huelga general indefinida. Desde el NP ponemos a disposición todas nuestras fuerzas, y estamos dispuestos a mandar una delegación, en cuanto superemos los problemas técnicos para viajar.

¡Solidaridad internacional!
Se plantea nuevamente una campaña internacional contra el golpe de estado en Honduras. Son los mismos que dan el golpe allá, los que acá arrancaron con despidos y persecución a los trabajadores que se organizan. Ese es el caso de la Kraft con su ataque sobre Terrabusi.Hay que pararle la mano al imperialismo y a la derecha, que quieren que retrocedamos el tiempo 2 o 3 décadas atrás.

¡Marchemos a las embajadas y consulados de Honduras en solidaridad con su heroica resistencia!
¡TODOS SOMOS HONDUREÑOS!¡BASTA DE REPRESION!
¡Retomemos una campaña internacional hasta que caiga el golpe!

EM del NP - Capital

miércoles, 19 de agosto de 2009

SE EXTIENDE POR EL MUNDO, LA CAMPAÑA CONTRA EL GOLPE EN HONDURAS

La sangre nos hervía el 28 de junio pasado cuando, después de tantos años, volvimos a ver por los “medios de comunicación” que en un país hermano y tan pobre como Honduras, con un 70% de la población por debajo de la línea de la pobreza, se imponía un golpe de estado, avalado por todas las instituciones del régimen, incluyendo la “santa” Iglesia Católica y Evangelista y el imperialismo yanqui. La bronca se podía sentir en el ambiente, y por eso no dudamos un minuto en poner manos a la obra.

Así comenzamos a poner en marcha una gran campaña militante que recorriera todas y cada una de las ciudades de nuestro país. Y no nos quedamos ahí. Entre algunos compañeros nos propusimos extender la resistencia al resto del mundo. Con la ambiciosa idea de difundir por todo el globo la impunidad con la que se manejan estos sirvientes del imperialismo, creamos un pequeño grupo en Facebook. Rápidamente se sumaron cientos de jóvenes y no tan jóvenes, de todas partes del mundo: Francia, Portugal, España, Finlandia, Italia, Costa Rica, Argentina, Ecuador, Venezuela, incluso Honduras y muchos otros países.

Al día de hoy, 3 días después de haber creado este grupo ya somos mas de 600 los que adherimos y nos pronunciamos contra el golpe y para que no haya ninguna negociación con los asesinos de nuestros hermanos y hermanas hondureñas que resisten valientemente en las calles enfrentando la represión, la tortura, la persecución policial y militar que quieren imponernos.

Esta es una muestra más de que el grito de libertad que nace de Honduras comienza a recorrer el mundo. Y que ni con sus grandes medios, con sus instituciones y gobiernos, negociando lo inegociable van a poder aplacar la rebeldia de una juventud que comienza a despertar al calor de un sangriento golpe de estado y de una crisis capitalista que contagia al mundo entero.

Los primeros pasos serán los más costosos, pero cuando ya hayamos aprendido a caminar, ni con gorilas ni fusiles van a poder parar la furia que crece desde abajo.

Es necesario que todos y cada uno de los que integramos esta Red Internacionalista de Resistencia hagamos activa y militante la campaña para que no quede un solo gorila suelto. La primera propuesta es empezar una gran juntada de firmas que se realice en decenas de paises que exija que no haya ninguna negociación y la carcel a los golpistas, una buena forma de difundir la lucha. También es necesario que la campaña con intervenciones callejeras y pintadas por doquier, se extienda y podamos mostrar con fotografias que el mundo entero repudia a “Goriletti” y sus amigos que masacran al pueblo hondureño. Estas, entre muchas otras, tienen que ser las primeras respuestas para decir bien alto que en ¡HONDURAS NO PASARÁN!

A. del Np de Capital.-

Red Internacionalista de Resistencia (RIR)

Hace ya más de un mes que en Honduras hay golpe de estado. La cúpula burguesa en conjunto con los militares, el clero hondureño y los imperialistas Yankees pretenden afianzarse en el poder manteniendo al pueblo sometido bajo fuertes represiones, torturas, secuestros, desapariciones de personas y asesinatos a sangre fría. Bajo el estado de sitio, procuran instaurar su régimen fascista en defensa de sus intereses capitalistas, demostrando una vez más, como hace décadas, que están dispuestos a mantener este sistema firme a cualquier costo.

Es importante tener en cuenta que desde el primer día, los mandatarios de todos los países han sido impotentes a la hora de tomar determinaciones para terminar con este golpe reaccionario, que se sigue afirmando en el poder mientras sigue derramando la sangre del pueblo. Por ello nos pronunciamos en contra de cualquier tipo de negociación con los golpistas asesinos.

En este sentido es que volcamos nuestro apoyo al pueblo hondureño que resiste valientemente el atropello de estos animales, dándole forma a la Red Internacionalista de Resistencia (RIR), que tiene entre otros objetivos formar una gran red a nivel mundial anti-golpista y anti-imperialista para derribar el cerco mediático de los grandes monopolios de “información” que censuran y esconden la realidad.El golpe en Honduras, ya se cobró 8 muertos, 24 presos políticos (según cifras oficiales) y una cantidad indeterminada de desaparecidos.

Estamos convencidos de que esta lucha transgrede cualquier tipo de fronteras y/o banderas que nos mantiene divididos, PORQUE SOMOS UN SOLO PUEBLO CONTRA LA OPRESIÓN.

Por todo esto invitamos a todas las agrupaciones en resistencia y a todos los compañeros y compañeras del mundo a sumarse a esta gran campaña sin fronteras para demostrarle a los gorilas que una nueva generación se pone de pie contra el ASQUEROSO SISTEMA CAPITALISTA.

Todos juntos GRITAMOS:
¡ABAJO EL GOLPE EN HONDURAS!¡FUERA YANKIS DE AMERICA LATINA!
¡CARCEL A TODOS LOS RESPONSABLES!
¡LA SANGRE DERRAMADA NO SE NEGOCIA!¡NINGUNA NEGOCIACION CON LOS GOLPISTAS!
¡VIVA LA RESISTENCIA DEL PUEBLO HONDUREÑO!

50 DÍAS DE REPRESIÓN EN HONDURAS

Reproducimos 4 videos sobre las últimas movilizaciones de la resistencia, y las brutales embestidas contra el pueblo hondureño, de Goriletti y sus primates. El tercero es una entrevista realizada por TvPTS a Sara Rosales. Durante la semana, iremos publicando las comunicaciones que entablamos desde el NO PASARÁN con miembros jóvenes de la resistencia hondureña, en las que nos informan, agradecen y llaman a seguir de pie. Hoy los yankys demuestran que su verdadera intención es mantener a los fascistas en el poder, para sentar las bases de nuevos ataques contra los trabajadores y el pueblo de la región. ¡Sigamos con todo sumando gente a la campaña contra el golpe, hagamos debates en todos los colegios! ¡Que las botas y los yankys no vuelvan a pisotear Latinoamérica! ¡Ninguna negociación, derrotar y castigar a los asesinos del pueblo!

En Honduras, NO PASARÁN!

martes, 11 de agosto de 2009

miércoles, 22 de julio de 2009

¡Abajo el golpe en Honduras! ¡Ninguna negociación!

Estamos llegando al primer mes del inicio del golpe en Honduras, y al mismo tiempo, se cumple el inicio de la resistencia. La acción encabezada por los militares, impulsados por el empresariado y la iglesia local, se encuentra con una enorme resistencia, de huelgas generales y bloqueos de caminos. El apoyo estadounidense, confesado por su embajador, al declarar que había estado en reuniones secretas donde planificaron el asalto del poder, no intimida a las masas. Los sectores empresariales y políticos mas reaccionarios de toda América, y sobre todo de Estados Unidos, apoyan este primer intento de volver a sus viejas prácticas golpistas, desplazando gobiernos, persiguiendo opositores y reprimiendo a los trabajadores y campesinos para aumentar la explotación, hambre y miseria.

Un nuevo golpe militar en nuestro continente, y el primero de Obama. Rapidamente se cayó la careta del presidente de la supuesta nueva era yanqui. Como antes, como siempre, los Estados Unidos detrás de los golpes militares. Los discursos, negociaciones y demás pantomimas son la manera de encubrir al imperialismo que no quiere que los trabajadores y el pueblo pobre americano rompamos con su dominio, encaminándonos a nuevos futuros libertarios.

El golpe, cuenta con un inestimable aliado en la comunidad internacional. La propuesta del presidente de Costa Rica del sábado pasado, el que encabeza las negociaciones, son una farsa. Le piden a los golpistas el retorno de Zelaya pero realizando concesiones enormes para ellos: no sólo la amnistía a todos los genocidas y represores, sino la renuncia a la reforma de la Constitución que impulsaba Zelaya. Es decir, que este retornaría sólo para finalizar los meses que le quedan de mandato. A su vez, llenar de ministros y funcionarios golpistas el gobierno. O sea, las negociaciones proponen que se imponga todo lo que quieren los golpistas, salvo el retorno de Zelaya. En Honduras hubo un enorme rechazo. Como aceptar que los asesinos del pueblo, salgan indemnes luego del golpe perpetuado. Lo curioso, fue que Zelaya aceptó la propuesta. Todos quieren descomprimir, mediante la teatral negociación, la movilización de las masas. ¡Abajo las negociaciones con los golpistas!

La negociaciones fracasaron nuevamente. Ahora, y como siempre, la clave está puesta en la movilización, huelga y lucha de los trabajadores, campesinos y estudiantes. Este jueves y viernes, nuevamente se desarrollará la huelga general y el bloqueo de caminos.

Ante esta situación, los jóvenes del mundo deben ser la vanguardia en el apoyo a las masas hondureñas, y el rechazo activo al golpe y las negociaciones. Hay que movilizar, difundir y profundizar caminos hacia la difusión de la situación, venciendo el cerco mediático. Hay que hacer sentir en las calles, miles de voces que no quieran volver al pasado, que no quieran volver a los golpes de los milicos, la iglesia, los yanquis y los empresarios que solo significan muerte y explotación. No hay medios, no habrá grises. O cae el golpe derribado por los trabajadores hondureños, con miles de aliados en todo el mundo en las calles; o se fortalece el ala mas dura de los empresarios y el imperialismo.

El nombre de nuestra organización, surgido al calor de la defensa de las fábricas recuperadas por sus trabajadores en el 2002, y del grito de la resistencia irakí contra la invasión de los perros de Bush, hoy cobra un nuevo sentido. Somos los estudiantes y jóvenes laburantes del No Pasarán, los que queremos ser miles en las calles y accionar en todo el país contra el golpe, sus amos yanquis y lacayos en toda Centroamérica. Hay un antes y un después desde que los golpistas salieron de sus cuarteles e Iglesias. Hoy, tenemos sentido y razón de ser, para luchar e imponer, que en Honduras, los golpistas No Pasarán!